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Afecto

Esfuerzo

Familia

Historias que Generan Cambio

Lina Paola

Nació en una familia campesina numerosa. Su casa está en una vereda de difícil acceso entre el municipio del Peñol y Marinilla: solo se llega caminando. Su madre es ama de casa, su padre cultiva la tierra, y los recursos económicos limitados dificultaban empezar su sueño universitario, que estuvo motivado por dos profesoras que le mostraron que estudiar podía abrir horizontes.

Ex beneficiaria


Cuando Lina Paola inició el sueño de estudiar, se enfrentó a múltiples retos: la distancia, la falta de recursos económicos, la dificultad para encontrar dónde hospedarse, el proceso de adaptación a la carrera, cambios en las instituciones de estudio y la necesidad de mantener el foco en el estudio mientras trabajaba. Fueron muchos los factores que, en distintos momentos, la llevaron al borde de desistir, sin embargo. Rendirse no fue una opción. Durante la pandemia, regresó a su casa natal y continuó sus estudios virtuales. Al volver la presencialidad, una compañera le habló de la Residencia Loyola. Allí encontró más que alojamiento: halló una red de apoyo, un espacio digno y humano que, en sus propias palabras, le permitió enfocarse plenamente en su formación: “por fortuna los conocí; cuando ingresé a la residencia me dediqué solamente a estudiar”.
En 2025, Lina Paola se graduó como Ingeniera Urbanista. Su historia es una prueba viva de que, cuando se abren oportunidades reales, el talento rural florece y transforma.

Verónica

Nació en Argelia de María, Oriente Antioqueño, un territorio campesino, de caminos de herradura largos y exigentes. Desde pequeña cultivó un espíritu reflexivo y crítico, marcado por la observación y el deseo de transformar su entorno. Huérfana de madre a los cinco años, fue acogida por una tía profesora que la apoyó en sus estudios.  Sus raíces campesinas son profundas: su padre, arriero legendario, con trapiche en la vereda La Arboleda, donde lleva más de 60 años de tradición panelera, le transmitieron el amor por la tierra y el trabajo comunitario.​​

Soñó con ser abogada de la Universidad de Antioquia, pero las dificultades de acceso la llevaron a realizar una tecnología agroambiental en el Tecnológico de Antioquia. Más tarde, se casó y se dedicó al comercio, hasta que la pandemia cerró su negocio y la hizo regresar a Argelia, a la vereda La Arboleda donde recibió parte de la finca familiar, como herencia. Allí retomó el legado de su madre, quien soñaba con una finca comunitaria y social: organizaron brigadas de salud, brigadas de esterilizaciones caninas y felinas, brigadas por parte de personería municipal, asambleas comunitarias, salidas de campo universitarias, capacitaciones agrícolas y ferias campesinas.

Cuando conoció el pregrado Pedagogía en Ruralidad y Paz en la Universidad de Antioquia, UdeA, se vio reflejada en ese camino. Aunque los pasajes eran costosos y no tenía dónde hospedarse, persistió en su sueño, fue entonces cuando conoció la Fundación Universitaria Rionegro y fue gracias a esta institución que pudo transformar su experiencia universitaria. Ella lo resume así: “me siento empoderada porque en la Residencia Loyola nos brindan un acompañamiento integral completo; lo único que falta es más tiempo para compartir en la Fundación.” Actualmente, esta terminando el quinto semestre con excelencia académica y lidera procesos comunitarios: es guardiana del agua y la vida campesina, secretaria de la asociación de cacaoteros de Argelia, ASOCAAR y orgullosa investigadora comunitaria. Su historia es testimonio de cómo la educación y la raíz campesina se unen para sembrar dignidad y esperanza.

Actual beneficiaria

Heimy

Actual beneficiaria

Así como la mamá de Heimy, muchas familias ven la Residencia como un verdadero hogar. Allí sus hijas no solo cuentan con un techo, sino con compañía, cuidado y apoyo que les brinda tranquilidad. Para ellas, la residencia significa confianza. Adicional gracias al bajo costo de la residencia, se tiene un alivio económico que permite a la familia seguir apoyando en otros ámbitos, y lo más importante, ven como sus hijas avanzan con orgullo en su desarrollo académico y personal.


Esto es lo que nos comparte la mamá de Heimy:

 

“Vivimos muy lejos de la universidad, y aunque ella cuenta con transporte propio, para nuestra familia es un verdadero alivio que pueda residir en la Casa Loyola. Allí mantiene una relación positiva con las coordinadoras y sus compañeras, se siente tranquila y feliz porque siempre recibe acompañamiento y cuidado. La residencia vela por su alimentación, le brinda acceso a internet para sus estudios y, como madre, me genera confianza y tranquilidad saber que está segura y acompañada. No debo preocuparme por su hospedaje, y eso me permite estar en paz.” 
“Gracias a ustedes, mi hija vive bien, acompañada y con las condiciones necesarias para avanzar.”

Impacto social histórico

No solo estamos aquí para hablar de un sueño, sino para compartir los resultados de un esfuerzo colectivo que ha estado dando frutos en nuestra comunidad. ¡Hemos  logrado transformar vidas de manera significativa, y este impacto es el reflejo de la unión, el compromiso y el trabajo constante!. 

150

Vivienda

Cupos semestrales habilidatos

41.589

Residencia

Platos servidos

(Desayuno, almuerzo, cena)

 

153

Residencia

Talleres universidad 

para la vida.

240

Residencia

Población adicional atendida 2010: Niñas, jóvenes en hogares y estudios superiores

240

Residencia

Asesoría

personalizada pedagógica

47/53

Permanencia académica:

estudiantes activas o graduadas

  53

Familia

Familias y personas acompañadas

15.260

Residencia

Posibilitamos días, noches

de estudio efectivo

33

Residencia

Municipios procedencia beneficiaria.

6

Residencia

Mujeres estudiantes

universitarias graduadas.

494

Residencia

Asesoría

personalizada psicológica

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